El presidente George W. Bush, firmó el lunes una ley que refuerza las multas por copiar música y películas a nivel federal. La ley crea el organismo de vigilancia de la propiedad intelectual que responder directamente al presidente sobre cómo proteger los derechos de autor a nivel local e internacional.
El Departamento de Justicia se ha opuesto a la creación de este cargo, que estima que mina su autoridad. La normativa también endurece las leyes contra la piratería y la falsificación.
La RIAA (industria discográfica) y la MPAA (cinematográfica), representantes de las mafias corporativas del sector, como es lógico respaldaron la norma, al igual que la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
"Al entrar en vigor, la ley PRO-IP (pro propiedad intelectual) manda un mensaje a los criminales de la propiedad intelectual en todo el mundo que Estados Unidos ira más allá para proteger la innovación estadounidense", dijo Tom Donohue, que es presidente y consejero delegado, o podríamos decir consiglieri de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
Dicha Cámara argumenta falsamente que "la falsificación y la piratería tiene un coste de 250 mil millones de dólares anuales en Estados Unidos". Aunque esto fuera cierto, gracias a la invasión cultural de basura enlatada proveniente del norte, es una cifra que recuperan largamente a costa del hambre de los países menos favorecidos.
Fuente: Reuters
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