domingo, 27 de enero de 2008

Paulo Coelho "piratea" sus propios libros

Por: Barrapunto.com

En la conferencia Digital Life Design recién celebrada en Munich, el escritor brasileño ha confesado que lleva tiempo publicando sus libros en secreto en redes P2P y que también edita un weblog llamado Pirate Coelho, donde también sube diversas traducciones de sus libros. Para dar a conocer esta web incluso la enlaza desde su blog oficial, donde se muestra él mismo vestido de pirata.

Coelho argumentó que la circulación libre de sus libros en formato digital ha provocado una aumento de las ventas de los libros en formato papel. Explicó por ejemplo que al publicar la traducción al ruso de la novela “El alquimista”, sus ventas en Rusia subieron de unas 1.000 unidades al año, a 100.000 unidades.

Para este autor de varios best-sellers, es fantástico que los lectores tengan la posibilidad de bajarse tu libro y decidir si quieren comprarlo o no. Coelho aseguró que cree que los autores pueden seguir su ejemplo y regalar sus libros:

“Al final del día la gente lo va a comprar, porque esto les estimula a leer y eso a su vez, les estimula a comprar.”

Con este método, ha ganado cientos de nuevos lectores, pero no todo ha sido fácil. A pesar de las muy buenas experiencias que ha tenido cuando ha dejado descargar gratuitamente libros promocionales, las editoriales extranjeras siempre le han puesto pegas a la hora de regalar los libros.

“El problema, estaba en buscar la forma de sortear las leyes que me obligaban a conseguir el permiso de los traductores de mis libros si quería distribuir copias en otros idiomas.”

En la web de la conferencia hay un vídeo con la charla de casi dos horas que dio Paulo Coelho en Munich.

Si de esta forma se fomenta la lectura y la cultura de compartir, bienvenidas sean todas las iniciativas de este estilo, pese a que ciertos autores como Coelho sólo se apunten con la intención de vender más.

Microsoft trata de patentar en EEUU una herramienta para controlar al trabajador

El universo de Gran Hermano, descrito por George Orwell en su novela '1984', parece más cerca que nunca con una patente solicitada por Microsoft que vigilará constantemente al trabajador sentado frente a su ordenador, según se desprende de una información del diario 'The Times'.

El periódico indica que la empresa estadounidense pretende desarrollar un sistema informático que gracias a sensores inalámbricos miden en todo momento el ritmo cardíaco, la temperatura del cuerpo, los movimientos, la expresión facial y la presión sanguínea del trabajador.

Ese tipo de tecnología que permite la observación constante de los trabajadores estaba hasta ahora limitado a los pilotos o los astronautas de la NASA, dice el diario, según el cual parece ser la primera vez que se propone desarrollar un 'software' para todo tipo de oficinas.

Según la patente presentada en Estados Unidos, los sensores del equipo que desarrolla Microsoft serían capaces de leer "el ritmo cardíaco, la respuesta galvánica de la piel, las señales cerebrales, la electromiografía, las expresiones faciales y la presión sanguínea".

El sistema podría asimismo "detectar automáticamente la frustración o el estrés en el usuario" y "ofrecer la ayuda necesaria", señala el diario. Los cambios físicos del empleado se compararían con un perfil psicológico individual basado en el peso, la edad y la salud del trabajador.

Si el sistema descubriese una aceleración del ritmo cardíaco o de las expresiones faciales que indicasen estrés o frustración, informaría a la dirección de que el trabajador necesita ayuda.


Duras críticas

El Comisario de Información del Reino Unido, grupos de libertades civiles y abogados dedicados a la defensa de la privacidad han criticado duramente el potencial de ese nuevo sistema.

"Este sistema significa una intrusión en todos los aspectos de la vida de los empleados. Es muy discutible desde el punto de vista de su privacidad", afirma Hugh Tomlison, abogado experto en la ley de protección de datos, en declaraciones recogidas por el diario.

Peter Skyte, del sindicato United, señala que la patente de Microsoft "lleva a nuevos niveles de invasión de la privacidad la idea de observar a las personas en el trabajo".

Para la Oficina del Comisario de Información del Reino Unido, "imponer tal nivel de intrusión en (la privacidad de) los empleados sólo estaría justificado en circunstancias excepcionales".

La Oficina de Patentes de Estados Unidos confirmó el martes que la solicitud de la patente se publicó el mes pasado, año y medio después de que Microsoft la presentase, y se cree que podría concederse dentro de un año.

Juez nigeriano ordena el arresto de tres directivos de la farmaceutica Pfizer

Un tribunal de Nigeria ordenó el arresto de tres directivos de la filial nigeriana de la multinacional farmacéutica Pfizer por un caso vinculado con unas pruebas de medicamentos en 1996 que presuntamente causaron la muerte de once niños, informó hoy la prensa de Lagos.

La decisión fue adoptada por un tribunal superior del estado de Kano, en el norte del país, y afecta al jefe de la filial de Pfizer, Ngozi Edozien, y a otros dos directivos, acusados todos ellos de no responder a las citaciones judiciales.

El medicamento contra la meningitis Trovan fue presuntamente administrado ilegalmente a 200 niños en ese estado durante un brote de esa enfermedad que se registró en 1996 y que mató a unos 12.000 menores.

Además de los once muertos por las pruebas médicas, según la acusación, hubo muchos más que sufrieron distintos tipos de incapacidad.

Las autoridades de Kano han demandado a la multinacional por daños por valor de unos 2.000 millones de dólares (1.400 millones de euros), además de denuncias criminales.

El Gobierno central de Nigeria también está demandando una compensación de 6.500 millones de dólares (4.500 millones de euros).

Pfizer niega que el medicamento haya causado la muerte de once menores y que haya sido administrado ilegalmente.

El juicio que se sigue en el estado de Kano ha sido aplazado hasta el 29 de enero.


Vinculo relacionado:

¿Qué fue el caso Trovan?. Las farmacéuticas y su negocio africano: el caso Pfizer